Hola de nuevo, chic@s,
hoy tengo el placer de presentaros un encargo muy bonito que he recibido, la 1ª Tartita de Cumpleaños de Oliver. Con ella me estreno en este menester de hacer la 1ª Tarta que alguien va a recibir en su vida, pienso que es algo muy especial e importante.
Oliver es nieto de una buena amiga, Conchi, que es mi peluquera de toda la vida, la mejor del mundo mundial, jajaja, pero sobre todo es una gran persona, una gran empresaria y una gran mujer con la que me unen algunas cosas importantes, mucho más allá del secador, una abuela jovencísima y muy guapa que pensó en mí para algo tan bonito, así que desde aquí le doy las gracias, le mando un beso y le deseo toda la felicidad en este día, junto a su pequeñín y a toda su familia.
La fiesta que imagino para Oliver os la traigo en esta tarta, él se ha convertido en un precioso, tierno e inocente conejito blanco que sujeta en su mano un alegre corazón, ése que le ha robado a sus papás y a sus seres más queridos desde que llegó a sus vidas y les llenó de felicidad.
Una banderola atada a dos postes festivos anuncia este gran día y el resto del pastel lo componen pequeños detallitos románticos y amorosos que conviven entre la armonía de los colores celeste perlado, blanco, rosa y algunos toques de verdes.
He utilizado planchas de bizcocho genovés de chocolate bañado en almíbar de bayleis, que he ido cortando en círculos de 30 cm. de diámetro, luego he rellenado las capas de ganaché de trufa de chocolate alternando otras de confitura de cerezas y finalmente lo he cubierto también con el ganaché que utilicé para el relleno. Unas horas de refrigeración, cobertura de fondant Credipaste blanco y ¡a disfrutar!, llegó el momento de la decoración.
Ha sido un placer poder trabajar en esta tarta, que espero les haya gustado y a tod@s vosotr@s también. Le deseo a Oliver que este cumpleaños sea el primero de muchíííííísimos mas rodeado de todos sus seres queridos. FELICIDADES, OLIVER.
Una banderola atada a dos postes festivos anuncia este gran día y el resto del pastel lo componen pequeños detallitos románticos y amorosos que conviven entre la armonía de los colores celeste perlado, blanco, rosa y algunos toques de verdes.
He utilizado planchas de bizcocho genovés de chocolate bañado en almíbar de bayleis, que he ido cortando en círculos de 30 cm. de diámetro, luego he rellenado las capas de ganaché de trufa de chocolate alternando otras de confitura de cerezas y finalmente lo he cubierto también con el ganaché que utilicé para el relleno. Unas horas de refrigeración, cobertura de fondant Credipaste blanco y ¡a disfrutar!, llegó el momento de la decoración.
Ha sido un placer poder trabajar en esta tarta, que espero les haya gustado y a tod@s vosotr@s también. Le deseo a Oliver que este cumpleaños sea el primero de muchíííííísimos mas rodeado de todos sus seres queridos. FELICIDADES, OLIVER.
Dulces besos.





















